

Hablar del pulpo del Cantábrico (Octopus vulgaris) es hablar de uno de los mayores tesoros gastronómicos y ecológicos del norte de España. Si bien el pulpo gallego se lleva mucha fama, el que se captura en las aguas del Mar Cantábrico (Asturias, Cantabria, País Vasco) es una auténtica joya por razones muy específicas.
Aquí te cuento qué lo hace tan especial, sus diferencias y cómo se disfruta:
El Mar Cantábrico es conocido por ser un mar bravo, frío, con fuertes corrientes y un ecosistema submarino riquísimo. Esto influye directamente en la calidad del pulpo:
Dieta de alta cuna: A diferencia de los pulpos de otras zonas que se alimentan más de fango o especies menores, el pulpo del Cantábrico se pega el festín de su vida a base de nécoras, andaricas (cangrejos), almejas y percebes. Como se suele decir: eres lo que comes. Su carne absorbe ese intenso sabor a marisco.
Musculatura firme: Al vivir en aguas con tanto oleaje y corrientes, este pulpo "hace gimnasia" diariamente. Esto se traduce en una textura tersa, firme y con un músculo muy desarrollado, que no se deshace fácilmente al cocinarlo.
En el mercado es común encontrar pulpo de banco sahariano (Marruecos o Mauritania). Aunque es un buen producto, las diferencias con el cantábrico son notables:
| Característica | Pulpo del Cantábrico | Pulpo de Importación (Sáhara/Marruecos) |
| Color en vivo | Tonos oscuros, cambiantes, verdosos y mimetizados con la roca. | Tonos más blanquecinos o grisáceos claros. |
| Sabor | Muy intenso, con un toque dulce que recuerda al marisco. | Más suave y neutro. |
| Mermas al cocer | Pierde menos agua (carne más densa). | Suele encoger más al cocerlo. |
| Precio | Más elevado debido a su escasez y pesca artesanal. | Más económico y accesible. |
Una de las cosas que más valor aporta al pulpo del Cantábrico es cómo se captura. Se utiliza un arte de pesca artesanal y selectivo: las nasas.
¿Cómo funciona? Son una especie de jaulas donde se introduce un cebo. El pulpo entra pero no puede salir. Es un método muy respetuoso con el fondo marino y permite devolver al mar los ejemplares que no dan la talla mínima, garantizando la supervivencia de la especie. Además, cuenta con estrictas épocas de veda para proteger su reproducción.
Aunque la receta tradicional gallega (cocido, con cachelos, pimentón, sal gorda y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra) es imbatible, en el Cantábrico se prepara de formas espectaculares:
Pulpo con patatines (al estilo asturiano): Un guiso tierno donde el pulpo se cocina a fuego lento con patatas, cebolla, pimiento y un toque de vino blanco o sidra.
A la brasa / a la parrilla: Al tener esa carne tan firme, aguanta el fuego directo de maravilla, quedando crujiente por fuera y tierno por dentro. Se suele acompañar de alioli o una ajada.
En su propio jugo: Cocinado en una pota sin añadir una sola gota de agua, solo con su propia humedad y una cebolla. El sabor que se consigue es increíblemente concentrado.
Un truco de cocina: Al igual que con el resto de pulpos, si lo compras fresco del Cantábrico, debes congelarlo un mínimo de 3 a 4 días antes de cocinarlo. El frío rompe las fibras musculares (lo que antes se hacía dándole golpes contra las rocas) para que al cocerlo quede suave y no parezca chicle.